El ministro de Transportes y Comunicaciones, César Sandoval, anunció que el Gobierno ya cuenta con el financiamiento necesario para dar inicio a la primera etapa de las Líneas 3 y 4 del Metro de Lima y Callao, proyectos cuya inversión conjunta superará los 10,000 millones de dólares. Se estima que ambas líneas beneficiarán a más de 7 millones de personas en la capital y zonas aledañas, mejorando significativamente el sistema de transporte público urbano.
La Línea 3 recorrerá 34.8 kilómetros atravesando 13 distritos desde Comas hasta San Juan de Miraflores, con una inversión proyectada de más de 6,924 millones de dólares. Se espera que el tiempo total de viaje sea de 54 minutos y que beneficie a más de 5 millones de ciudadanos. Por su parte, la Línea 4 tendrá una extensión de 23.6 kilómetros, además de 8 kilómetros adicionales correspondientes al ramal Faucett-Gambetta, conectando distritos como Bellavista, San Isidro, La Molina y Santa Anita. Esta línea impactará a más de 2 millones de personas y demandará una inversión de aproximadamente 3,739 millones de dólares.
Sandoval explicó que, tras coordinar con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), se optó por ejecutar ambos proyectos bajo la modalidad de Gobierno a Gobierno. Esta opción permitirá contar con asistencia técnica especializada a través de oficinas de gestión de proyectos (PMO), las cuales acompañarán todas las etapas: diseño, construcción, operación y mantenimiento, con el objetivo de asegurar una ejecución eficiente y controlada.
Sin embargo, la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN) expresó su preocupación por la decisión del Gobierno y recomendó que ambos proyectos sean desarrollados bajo la modalidad de Asociaciones Público-Privadas (APP). Según el gremio, este modelo ofrece ventajas como el aseguramiento del financiamiento, transferencia de riesgos al sector privado y mayor sostenibilidad a largo plazo. Asimismo, subrayaron que no hay claridad sobre si el Estado cuenta con todos los recursos necesarios para asumir estos megaproyectos como obra pública.
AFIN también señaló que herramientas como las PMO, los contratos colaborativos y sistemas de ejecución rápida como el fast track pueden implementarse en proyectos bajo la modalidad APP. Advirtió además sobre el riesgo de agravar el déficit fiscal si se recurre a obras públicas sin financiamiento garantizado. Finalmente, el gremio recordó que el país ya acumula cinco años de retraso en estos proyectos y reiteró que el nuevo marco regulatorio de las APP debe ser aprovechado para priorizar esta modalidad en grandes obras de infraestructura, incluyendo también el proyecto vial Lima–Ica.