Desafíos y oportunidades por el COVID-19

La última vez que escribí fue un día antes del comienzo del estado de emergencia. En dicho artículo hacía un llamando a la calma y a entender la experiencia de Corea del Sur para enfrentar la pandemia. Después de 25 días, entre las clases virtuales en la universidad, las reuniones por los distintos aplicativos online, las salidas al mercado y las retadoras clases escolares, el mundo se da cuenta que estamos transitando hacia un nuevo estilo de vida.

Esta pandemia por el nuevo coronavirus (COVID-19) es un desafío y, a la vez, pone sobre la mesa una serie de oportunidades que deben ser aprovechadas.

En el tema de salud, definitivamente, el presupuesto del sector debe aumentar considerablemente, acompañado de calidad y eficiencia. En ese sentido, se necesita una mejor política remunerativa y operativa de los recursos humanos, fortalecer el primer nivel de atención y un buen sistema de mantenimiento, equipamiento y logística de insumos médicos. Además, de tener un plan debidamente financiado para la preparación ante eventos catastróficos (fenómenos climáticos, pandemias y un próximo terremoto).

En el tema de educación, las instituciones educativas han experimentado una vertiginosa transición hacia la educación virtual, lo que para muchos expertos a nivel mundial es el futuro. Es un buen momento para experimentar, innovar y perfeccionar las técnicas de enseñanza virtual. Podría ser la solución para brindar educación a poblaciones más alejadas, vía Internet, televisión o uso de tablets o smartphones.

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En el tema Laboral hay cuatro temas interesantes. El primero es empezar a normalizar el teletrabajo. El segundo es la flexibilidad laboral con protección al trabajador. Por un lado, flexibilidad a las empresas para contar o no contar con trabajadores y ajustarse rápida y fácilmente a los ciclos o ‘shocks’ económicos. Por otro lado, protegiendo al trabajador con un seguro de desempleo o un mejor diseño de la compensación por tiempo de servicio. Sin embargo, esto no será posible si es que persiste la informalidad.

Por ello, el tercer tema es la formalidad. Dado que se están entregando bonos de ayuda, es momento para utilizar la entrega para registrar, bancarizar y otorgar automáticamente un RUC a la gran mayoría de la población económicamente activa. Esta formalización debe venir acompañada de un nuevo diseño del esquema impositivo que enfrentan.

El cuarto tema es el de pensiones. Urge una mejor comunicación por parte de los fondos de pensiones acerca de lo que significa guardar pan para la vejez y, a la vez, una reforma del sistema que permita ser más eficiente y mayor competencia.

¿Cómo saber cuánto dinero tengo en mi fondo de pensiones?

Finalmente, dos puntos adicionales. Primero, utilizar todos los canales y ventanillas del sistema financiero (el dinero electrónico es uno de ellos) a fin de agilizar las transacciones y las ayudas. Segundo, exprimir y explotar la colaboración público privada para alcanzar objetivos comunes. Se debe dejar de lado las propuestas individualistas y populistas que tanto daño hacen al país. Son oportunidades que debemos empezar a pensar y trabajar.

Para terminar, para los que creemos en Dios, desearles una feliz Semana Santa en familia, recordando el sacrificio de Cristo y su resurrección. ¡Muchas bendiciones y aprovechemos las oportunidades! ¡Vamos a superar este momento!

Fuente: El Comercio

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