¿Qué otras obras municipales generaron el rechazo de los vecinos?

La construcción del Puente de la Amistad, que unirá los malecones de San Isidro y Miraflores, ha pasado de la polémica e indignación de los vecinos hasta llegar a la vía penal. Tres vecinos de San Isidro y la Asociación de Ciclistas del Perú denunciaron la semana pasada al alcalde de San Isidro, Augusto Cáceres, y a la gerenta distrital de Desarrollo Urbano, Nancy Ninapaytán, por “atentar contra el libre tránsito” al haber “instalado unas rejas” que impiden circular entre el Puente de la Amistad y el Parque Ecológico de San Isidro.

La comuna señala señala que los terrenos y locales adyacentes o cercanos al referido puente son municipales y que las rejas colocadas fueron mandadas a construir por la anterior gestión.

Los conflictos entre vecinos y las autoridades municipales por obras que han afectado el libre tránsito o la reducción de áreas verdes en sus distritos no son un problema de ahora. A continuación recordamos algunas de estas pugnas en algunos distritos de la capital.

Se ataron a los árboles

En el 2015, un grupo de vecinos de Magdalena salió a las calles para protestar contra el entonces alcalde del distrito, Francis Allison, y la tala de árboles que se iba a realizar en la avenida Félix Dibós para la construcción de un tercer carril en la vía.

En ese entonces, los vecinos no solo manifestaron su desacuerdo a la construcción del tercer carril, además se enfrentaron a los miembros de serenazgo para evitar que los árboles sean talados por la comuna de dicho distrito. Incluso algunos se treparon al único árbol que quedaba en pie en el jirón para evitar que sea talado.

Magdalena: Vecinos se ataron a árboles en medida de protesta para evitar su tala. (@peruenlanoticia)

Pese a la protesta, personal del municipio de Magdalena concluyó con el retiro de todos los árboles ubicados en las cuadras 7,8 y 9 del mencionado jirón y se implementó el tercer carril, según aseguraron, para disminuir el tráfico vehicular que se genera en la zona.

Pese a los reclamos, el municipio realizó la tala de árboles para la construcción del tercer carril. (Foto: Twitter)

El malecón de la Costa Verde

En el 2018, cuando el municipio de Lima estaba liderado por Luis Castañeda Lossio, la Costa Verde fue un escenario de enfrentamiento entre deportistas, vecinos y la comuna limeña. El conflicto se originó tras la construcción del malecón, que va entre San Isidro y Chorrillos. Un grupo de surfistas y usuarios de la vía costera denunciaron que la obra invadía un sector de la playa Redondo, en Miraflores. Ellos aseguraron que la zonas era un área protegida por la Ley de Preservación de las Rompientes Apropiadas para la Práctica Deportiva (Ley 27280).

Surfistas y vecinos salieron a protestar por el malecón de la Costa Verde. (Fotos: GEC)
El proyecto del nuevo malecón, valorizado en S/28 millones, tendrá una extensión de 6 km e incluirá veredas, paseos peatonales y ciclovías. Obras en la playa Redondo generan descontento en usuarios. (Foto: Rolly Reyna / El Comercio)

La comuna explicó, en su momento, que los trabajos en la zona contaban con autorización de la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (Dicapi) y no afectarían el área acuática.

Sin embargo, la polémica obra también incomodó a los vecinos de Miraflores quienes denunciaron que las playas Tres Picos y Los Delfines estarían afectadas por las obras.

Vale recordar que la construcción de la pasarela elevada en la playa La Pampilla (Miraflores) no formaba parte del Plan Maestro de la Costa Verde, sino que se consideró su implementación luego de la construcción del tercer carril de la vía rápida. Esta obra, ejecutada por la MML en el 2015, también motivó las quejas de vecinos debido a que bloqueaba la vista y acceso al mar.

El diseño de la obra fue duramente criticado por un grupo de activistas y expertos en urbanismo al considerarlo riesgoso para peatones, bañistas y ciclistas.

FOTOS DE LA CICLOVIA CONSTRUIDA EN LA COSTA VERDE POR LA MUNICIPALIDAD DE LIMA. (Foto: Grupo EC)

Pileta de la discordia

La construcción de una pileta a la altura de la cuadra ocho de la avenida San Borja Sur, a fines del 2018, generó, en primera instancia, el rechazo de los vecinos del distrito porque se iban a talar los árboles de la zona.

Los residentes cuestionaron que no fueron notificados de esta medida por la comuna a través de una consulta vecinal. Para los vecinos de San Borja, la medida está siendo ejecutada de manera arbitraria.

Voceros de la comuna, explicaron entonces, que en la zona se realizó una poda por exceso de ramas y resaltaron que la comuna no permite la tala de árboles. También indicaron que hubo vecinos de la cuadra ocho de la Av. San Borja Sur que se mostraron a favor de la construcción de una pileta.

Vecinos de la cuadra 8 de la avenida San Borja Sur rechazan construcción de pileta (Foto: Captura RPP Noticias)

Pero la polémica por la construcción de la pileta fue más allá del reclamo vecinal. El entonces alcalde de San Borja, Marco Álvarez, recibió el rechazo de la embajada de Israel por dicha obra ya que había sido financiada por la embajada del Estado de Palestina. El burgomaestre tuvo que salir a aclarar que la construcción de la plazoleta “es un acto de absoluta hermandad y manejo de relaciones con otros países del mundo”.

En la carta enviada a la Municipalidad de San Borja, la embajada de Israel expresó su rechazo por la construcción de la plazoleta. “Es una lástima que iniciativas consecutivas palestinas tengan lugar en un distrito amigo de Israel”, señalaba el documento.

La Embajada del Estado de Palestina en Perú también respondió:

“Manifestamos nuestro más enérgico repudio a las insolentes declaraciones del Embajador israelí, quien acusa a nuestra sede diplomática de realizar eventos que hacen ‘apología al terrorismo’ y catalogando de terroristas a los eventos culturales que realiza nuestra embajada y la comunidad peruana –palestina”, precisaba la misiva publicada en la cuenta de Facebook de la embajada Palestina.

Superadas las discrepancias, la pileta fue inaugurada en marzo del 2019, bajo la alcaldía de Alberto Tejada.

El municipio de San Borja inauguró la pileta en marzo del 2019. (Foto: Municipalidad de San Borja)

La protesta de Barranco

A fines del año pasado, el cambio de sentido en el tránsito de las avenidas Grau y San Martín (las más importantes del distrito de Barranco) provocó el rechazo de un grupo de vecinos. Ellos aseguraban que el plan piloto de reordenamiento vial ejecutado por el municipio, no reduce la congestión vehicular, y que por el contrario, solo traslada el problema hacia otros puntos del distrito.

Pese a su desacuerdo, la comuna inició el piloto, lo que ocasionó que los vecinos de Barranco salieran a las calles a manifestar su desacuerdo con la medida al considerarla abusiva. El plan establecía que la avenida Miguel Grau circule ahora de sentido norte a sur; mientras que la San Martín cuente con sentido de sur a norte.

Vecinos realizaron un plantón en las primeras cuadras de la avenida Grau en Barranco para protestar por el plan piloto de reordenamiento vial. (Foto: César Campos / GEC)

En respuesta al reclamo vecinal, el alcalde de Barranco, José Rodríguez, aseguró que este segundo plan piloto se ejecutó tras recibir una evaluación positiva de la Municipalidad de Lima y que además incluyó las recomendaciones del plan aplicado en el distrito el mes pasado. Entre los puntos débiles que mencionó está la ubicación de los paraderos, la señalización y algunas intersecciones donde se cortaba el tránsito fluido.

Rodríguez sostuvo que participó en varias reuniones con los vecinos de la calle Independencia (en el límite con Chorrillos) y hasta con 12 sectores vecinales del distrito y que recibió comentarios positivos. Indicó que está dispuesto al diálogo con ellos para consensuar propuestas.

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