Transporte público ante la pandemia: Los riesgos y retos que harían desaparecer a las ’combis’

La próxima semana se iniciaría una nueva etapa, aunque se desconoce el mecanismo que implementará el Gobierno, lo cierto es que algunas actividades económicas reiniciarían labores.

La preocupación sigue en el soporte que tiene el sistema de salud para enfrentar la pandemia, que hasta el momento reporta 54,817 contagios por Covid-19, y en el que el 72% se concentra en Lima y Callao. Las concentraciones en los mercados de abastos han evidenciado, según el propio presidente Martín Vizcarra, la alta tasa en la probabilidad de contagios, en los últimos días.

El flujo de personas aumentará y el transporte público se convertiría en un nuevo punto de atención, según refieren los especialistas de salud, pero ¿cómo va el sistema de transporte urbano de Lima y Callao? Se debe tener en cuenta que, actualmente el transporte urbano está a cargo de la ATU.

Por su parte, el presidente de Luz Ámbar, Luis Quispe Candia, comenta que, solo en Lima y Callao, previo al coronavirus se realizaban alrededor de 20 millones de viajes, en los que se movilizaban unas 7 millones de personas de las 11 millones de personas en la capital.

El volumen de transporte se ha reducido ante la situación de la pandemia y las medidas de aislamiento social, “están trabajando a mitad de su capacidad por la misma disposición que se ha emitido”, mencionó.

Con el reinicio de operaciones el distanciamiento exigirá que haya menos pasajeros y por lo tanto, menos ingresos. Ante ello, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, Carlos Lozada, sostiene que se está evaluando un mecanismo de subsidio.

El efecto que buscan tener es que el menor número de pasajeros no se traduzca en un incremento en la tarifa de transporte de pasajeros, y que el subsidio se implemente solo en las empresas de transporte urbano. El problema al que se enfrentarán – según explica Quispe Candia – en el sistema de transporte urbano en Lima y Callao es que en la mayoría de los casos las empresas no son dueñas de los vehículos.

“Entre el 2% y 3% de las empresas de transporte urbano tiene un ordenamiento legal, pero el resto son dueños de buses que pagan un costo por afiliación. Los dueños de los buses, que muchas veces son los choferes, tienen un contrato con la empresa, para cumplir las exigencias que están establecidas por la Ordenanza 1599- MML, pero tienen un ‘contra contrato’ aparte que les permite ser independientes. Esto a su vez las exime de toda responsabilidad a las empresas”, expresó.

El planteamiento de un subsidio debería ir de la mano con un proceso de sinceramiento y de formalización del sistema de transporte, dijo.

“Sunat y el Ministerio de Trabajo deberían fiscalizar el cumplimiento que se viene dando en las empresas de transporte. Es más fácil otorgar un subsidio a una empresa de transporte, que a un propietario independiente”, anotó.

Este sistema es similar a la lógica que tienen las aplicaciones de delivery, y a las que el Gobierno ha cuestionado, dado que las empresas no tienen responsabilidad con los choferes y cobradores, y que estos no están en las planillas.

Buses, combis y custer

Otra de las preocupaciones existentes es el tamaño de las unidades de transporte, considerando que, ante las nuevas exigencias de asegurar un distanciamiento social, para evitar nuevos contagios, las unidades contarían con menor número de pasajeros.

“De las 28,000 unidades de transporte público que existen en Lima y Callao, alrededor de 7,000 unidades son buses de 15 y 18 metros, las 21,000 restantes están divididas entre ‘combis’ (aproximadamente 57%) y la diferencia en ‘custer’”, mencionó.

La estructura de costos en un bus podría soportar mejor el distanciamiento, menciona el representante de Luz Ámbar, pero no así una ‘combi’ o ‘custer’ que tiene menos pasajeros y en una distancia más cercana.

Lo mismo sucede con los ‘colectivos’ cuyo debate se inicia esta semana, y en los que el titular del MTC, Carlos Lozada indicó en la Comisión de Transporte del Congreso, que va en contrasentido de asegurar el distanciamiento.

Luis Quispe Candia refiere que se debería acelerar la agenda de licitación de las rutas que faltan completar para el sistema de corredores a fin de formalizar y ordenar el transporte urbano.

Por otro lado, recomienda facilitar financiamiento con el bono de chatarreo, cuya agenda ha quedado pendiente de impulsar, e iniciar la reconversión de las unidades. Nuevamente, dirigido a las empresas de transporte.

Sin sanciones

“Incumplir con las nuevas exigencias de distanciamiento o que una unidad cuente con menor número de pasajeros no está estipulado en ninguna norma”, comenta Luis Quispe.

Ante ello, menciona que el MTC deberá modificar e incorporar el Reglamento Nacional de Administración de Transporte e implementar estas nuevas exigencias. Lo mismo, en el caso de la ATU que deberá incorporar las resoluciones para el cumplimiento.

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