La emergencia provocada por El Niño Costero en Arequipa ha dejado pérdidas humanas y ha expuesto profundas fallas en la infraestructura urbana y en la capacidad de gestión pública. Así lo advirtió la Cámara Peruana de la Construcción de Arequipa durante la presentación del Informe Económico de la Construcción (IEC) N° 98.
Desafío operativo más que presupuestal
De acuerdo con la data cerrada al 25 de febrero, según precisó Cáceres, hay más de 4,200 personas afectadas directamente, más de 5,200 personas afectadas indirectamente, 1,300 viviendas inundadas, 44 viviendas inhabitables y más de 670 casas con daños severos o colapso parcial. Asimismo, puntualizó que el fenómeno ha destruido más de 56 kilómetros de caminos vecinales.
En medio del balance de afectación, el vocero fue enfático en un punto: el problema no es la falta de recursos. Sostuvo que existen partidas asignadas a gobierno regionales y locales —como el Fondo de Compensación Regional (Foncor) y Fondo de Compensación Municipal (Foncomun)— que permanecen sin ejecutar.
“Arequipa recibe transferencias significativas que podrían ser destinadas a la mitigación de desastres. El Gobierno Regional de Arequipa cuenta con un presupuesto institucional modificado bajo el rubro del Fondo de Compensación Regional (Foncor) que ha superado los S/565 millones y se proyecta en S/540 para el 2025 y 2026″
Añadió: “A pesar de las cifras, la ejecución presupuestal es alarmante. […] Se ha reportado que los municipios de Arequipa solo logran ejecutar alrededor del 53.4% o 53.5% de su presupuesto de inversión, lo que deja más de S/4,000 millones sin uso y lo revierten a las arcas del Estado”.
Para él, en suma, la brecha es más técnica que financiera: “Una revisión profunda de los estados financieros y el marco legal peruano demuestra que el problema no es una carencia de fondos, sino de la incapacidad técnica para ejecutarlos y la falta de una voluntad política para priorizar la gestión de los riesgos”.
Indicó, en esa línea, que la ineficiencia se traduce en la falta de muros de contención, drenajes pluviales y maquinaria operativa.
Cambio de gobierno en el radar
Si las lluvias persisten más de lo previsto, el impacto podría escalar, observó Guido Valdivia, vicepresidente ejecutivo de Capeco, durante otro momento de la exposición.
“Probablemente las obras que se hagan en edificios, cuando ya estén en un nivel avanzado, podrían continuar. Pero hay un impacto inmediato que significa, naturalmente, la reducción del ritmo de construcción. Y eso impacta en el nivel de producción. Eso es lo primero. Por eso decimos que lo más relevante es recuperar la cadena de suministros. Mientras llueva, va a haber dificultades para construir, menor avance de obra”.
Sin embargo, no es el único elemento de preocupación en el panorama.
“El otro gran problema es que estamos en medio de un cambio de Gobierno. Si este fenómeno genera problemas, el periodo de reconstrucción no va a ser de dos meses. Si esto continúa y se profundiza, el plazo de reconstrucción o de reparación va a exceder el de este año. Y eso también es un problema, porque las nuevas autoridades no necesariamente van a estar al tanto de las necesidades”.
Finalizó con una lectura cualitativa: “Siempre hay un nivel de afectación respecto a la respuesta del Estado en este escenario de elecciones y de cambio de autoridades. Sí nos puede impactar mucho en la construcción, no podemos decir cuánto. Depende de cuán intenso sea el periodo de lluvias, cuánto demore y cómo se organice el Estado para, a pesar de todas las debilidades, tratar de cumplir con la tarea primero de la emergencia y luego de la reconstrucción”.








